“La risa es la mejor medicina para envejecer bien”.

Así de sencillo. El investigador chileno afincado en Estados Unidos, Felipe Sierra, me sonrió pícaramente, y luego dijo: “La risa es la mejor medicina para envejecer bien”.

¡Así de claro! ¿Y eso es todo? ¿Entonces para qué investigan ustedes? “Pues… precisamente para eso, para confirmar que una actitud vital positiva, una dieta sana y equilibrada y hacer ejercicio moderado son el mejor fármaco que uno puede administrarse en la vejez”. “Nosotros investigamos -sigue contando- para ayudarle a la gente a entender esto que he dicho antes; que a la vejez debe llegarse en buenas condiciones; condiciones que trabajar día a día. Y esto es algo que empieza a conseguirse de joven”. 

Eso sí, estos científicos también investigan en campos como la biomedicina. Y para que se entienda que su trabajo no resulta tan fácil de explicar ni tan simple, el científico chileno pone gesto serio y augura: “creo que la ciencia está ya muy cerca de desentrañar los mecanismos que originan el envejecimiento celular”. Otra cosa es, comenta inmediatamente, que seamos capaces de encontrar la fórmula terapéutica adecuada que evite ese envejecimiento. “Porque retrasarlo sí que vamos a poder… Al menos eso creo”. 

Para ello existe la hormesis, por ejemplo; un mecanismo consistente en la estimulación, en este caso de las proteínas, a base de pequeñas dosis de fármacos con el fin de repararlas o detener su envejecimiento. De este modo el deterioro celular se detiene y el cuerpo conserva mejor su plenitud. También las futuras terapias a la carta o el tratamiento con células madres serán, seguramente, mecanismos llamados a prevenir y bloquear el envejecimiento del ser humano. 

En cualquier caso, la batalla está ahí; cada día más presente. Y los científicos de momento recomiendan, insisto, cultivar los buenos hábitos, ya que estos, no se olvide, representan en torno al 60% de lo que cada cual puede hacer para mejorar su salud. 

La consideración positiva hacia el anciano también cuenta. Un viejo no es un trasto inservible. No sólo aporta experiencia o riqueza de pensamiento, sino que puede desarrollar labores de voluntariado muy importantes para la comunidad o en el ámbito familiar. Este matiz, el de ver a la persona mayor como “un ser pleno y con capacidades” ayuda, asimismo, según el chileno Sierra, a tener una vejez más longeva y mejor.  

Ríase tanto como pueda, vivirá más años y además serán mucho más divertidos.

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Ultima modificación: 08-01-17  a las  13:23