Reír Mejora la digestión y reduce las disfunciones del intestino.


Existe cierta tendencia a procurar no reírse en público y mucho más de no hacerlo a carcajadas; en algunos casos, está socialmente mal visto reírse ruidosamente. Pero este es uno de los prejuicios que habría que dejar de lado ya que la risa además de hacernos parecer más guapos y atractivos, nos ayuda a mejorar todo nuestro organismo y sus funciones. 
 
Reír ayuda a eliminar rápidamente las toxinas. Esto se debe a que con el movimiento del diafragma se produce un masaje interno que facilita el proceso digestivo y ayuda a reducir los ácidos grasos y las sustancias tóxicas.
 
La risa activa el sistema circulatorio y el digestivo, facilita la digestión, al aumentar las contracciones de los músculos abdominales. Además, la gente que sufre de estreñimiento mejora de manera espectacular, porque la risa hace que nuestros órganos vibren, haciéndoles un suave i continuado masaje. Los intestinos mejoran así sus movimientos y su irrigación facilitando el transito de los alimentos en su proceso de digestión. De este modo la risa se transforma en un activador peristáltico que favorece la evacuación.
 
Por otro lado, nuestro sistema digestivo posee una red extensa de neuronas, que se encuentra entre las dos capas musculares de sus paredes. La estructura de las neuronas digestivas es totalmente idéntica a la estructura de las neuronas cerebrales y tienen la capacidad de liberar los mismos neurotransmisores, hormonas y moléculas químicas. Me refiero al sistema nervioso entérico (SNE) o nuestro segundo cerebro. No es una metáfora; es un término oficial aceptado por la sociedad médica.
 
El cerebro intestinal libera sus sustancias químicas como, por ejemplo, la serotonina (la famosa hormona de la felicidad y el bienestar) como respuesta a nuestros pensamientos y emociones. Hay que saber que la serotonina no se produce sólo en el cerebro, sino que, por el contrario, la mayor parte de ella (el 90%) se libera en el intestino.
 
¿Cuántos de nosotros hemos experimentado una diarrea, o inflamación, o dolor abdominal después de algún disgusto, un susto muy grande, o cualquier otro impacto emocional?  Por tanto, sabemos que el estrés, la ansiedad, la tensión emocional, las preocupaciones, afectan al sistema digestivo. Mucha gente somatiza los problemas psicológicos y tiene molestias digestivas fuertes y variadas. Los pensamientos pueden provocar un atracón o un corte de la digestión y/o del apetito.

Si el individuo somatiza hacia el intestino grueso, es posible que se manifiesten diferente trastornos como: estreñimiento o diarrea; heces fecales más delgadas y secas de lo normal; incomodidad y dolor abdominal, frecuentemente ocasionado por la presencia de gases; apetito excesivo o ansioso, o por el contrario, su falta; calambres en la zona abdominal; acidez estomacal o agruras, náuseas o vómito; y alteración de la mucosa intestinal, entre las repercusiones menos agresivas, ya que también se pueden llegar a desarrollar enfermedades que pongan en riesgo la vida.
 
La Risa y las carcajadas son el mejor antídoto contra las preocupaciones y el estrés crónico. Nada funciona más rápido o con más eficacia para equilibrar el cuerpo y la mente que una buena risa. El humor aligera las cargas, inspira esperanzas y te conecta con el optimismo. La Risa además de provocar la liberación de endorfinas, provoca mejoras en el funcionamiento del sistema inmunológico y el aumento de los niveles de inmunoglobulina A en la saliva. 
 
Es por ello que la risa nos ayudará a mantener limpio nuestro organismo, libre nuestro interior de emociones dañinas y libre nuestra mente de pensamientos perjudiciales. De este modo estaremos poniendo todo de nuestra parte para mantener un buen funcionamiento del sistema digestivo.
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Ultima modificación: 07-12-16  a las  17:16