Los efectos somáticos de la Risa.

Diversos estudios han demostrado que la risa es capaz de elevar el umbral de tolerancia al dolor, incrementa el ritmo cardíaco y “masajea” los órganos internos.
 

Al mismo tiempo genera una poderosa relajación del sistema nervioso parasimpático, lo que hace disminuir la contracción de una serie de músculos blandos que están controlados por dicho sistema, reduciendo también por este medio la tensión muscular y el estrés.
 

Este “aflojamiento muscular” es el responsable de algunos de los efectos que pueden ocurrir con la risa, como una mayor salivación, secreción lagrimal e incluso, en algunas personas, micción incontrolada.
 

Al mismo tiempo la reducida actividad del sistema nervioso simpático flexibiliza y relaja también la rigidez corporal, que incluso puede llegar a provocar una pérdida de la postura erecta (revolcarse de risa).
 

Por otra parte la risa favorece los procesos de digestión y de evacuación, mientras la presión sanguínea se normaliza y la dilatación de los alvéolos pulmonares se hace tres veces mayor que en la respiración normal, por lo que la cantidad de aire bombeada por los pulmones puede llegar a triplicarse.
 

Los ataques de risa, es decir, las carcajadas prolongadas, ejercitan no sólo la parte superior del torso, los pulmones y el corazón, sino también determinados grupos de músculos situados en los hombros, brazos, abdomen, diafragma y piernas. De ahí que en ocasiones, personas que asisten a talleres de risoterapia por primera vez puedan experimentar agujetas en el abdomen o dolor de mandíbula.
 

Una de las principales razones por la que la risa afecta de un modo tan profundo a la relajación de todo el cuerpo guarda una estrecha relación con el efecto de la risa en la respiración. L. Lloyd decía que la risa suele empezar con una prolongada exhalación de aire, (durante un periodo de risa, las exhalaciones son, la mayoría de las veces, un poco más largas que las inhalaciones, y en el periodo de recuperación que sigue a la risa, a menudo nos vemos obligados a inhalar y exhalar largas, lentas y profundas bocanadas de aire).

Y es por ello que, muchas veces, la acción de esta respiración “feliz”, que es una combinación de inhalaciones profundas y exhalaciones completas, constituye la base de una espléndida ventilación, un descanso reparador y una intensa liberación.

  • Comparte en
Ultima modificación: 01-12-16  a las  12:52