La risoterapia, una herramienta no un fin.

Quienes ejercen la risoterapia proceden fundamentalmente de los ámbitos de la fisioterapia, la psicología y la expresión corporal. La risa se emplea como una herramienta más y no como un fin en si mismo ya que facilita entrar en terrenos más profundos sin la resistencia que se podría dar en otros contextos terapéuticos. 

Según señala Enric Castellvi, no se fuerza la risa desde el exterior como en el caso del humor sino que se busca conseguir un estado de felicidad que facilite la risa, en el que se ríe para estar bien. 

Se trabaja sobre los sentidos para estar más atento y focalizado al disfrute. Para ello se aplican técnicas de la psicología positivista que se centran en las habilidades que comparten las personas genuinamente felices. Así, en los talleres se entrenan los estados de felicidad y optimismo a través de dinámicas de grupo y juegos. 

Podemos distinguir entre dos tipos de risa, la risa de descarga y la risa relajada. En la risa de descarga reímos de lo que no nos permitimos normalmente: el poder, el dinero, el sexo y aquello que nos hace parecer tontos o estúpidos. La risa relajada es la más cercana a la felicidad, es una risa amplia y no es tan sonora, en ocasiones es como un suspiro. 

Aunque la risa es contagiosa, existen ejercicios físicos que la promueven jugando con la respiración por ejemplo o con la emisión de sonidos. También se trabaja sobre la risa interior a través de la meditación o técnicas psicológicas como los denominados 'anclajes' a través de los que se generan compromisos personales con uno mismo. 

Según señala el terapeuta, la mayoría de personas sitúa su 'yo esencial' en el corazón, de ahí que se practique la sonrisa al corazón para estar a la escucha de nuestros deseos reales. 

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Ultima modificación: 22-11-16  a las  16:06