El factor humor

 

Dos gusanos están en un sofá, en una fiesta. El macho, que quiere conquistar a la hembra, sonríe insinuante. Cerca de ahí, otros dos machos los miran...

Por: Dr. Dan Ferber 

 

 “Ve eso, Stuart”, dice uno. “Vinnie está en el sofá, tratando de seducir a Zelda Schwartz... pero le está hablando al extremo equivocado”. 
 
Luego de leer la tira cómica de Far Side, el Dr. John Allman ríe en voz baja. El neurocientífico del Instituto de Tecnología de California está recostado dentro de un cilindro metálico, mirando el dibujo de Gary Larson en una pantalla. Su laboratorio es un sótano sin ventanas, en el campus de Caltech. En el cuarto contiguo, Karli Watson, estudiante de posgrado, observa una consola conectada al escáner IRM en el que se encuentra Allman. Cuando éste capta la broma, Watson toma lecturas de su cerebro. Bienvenidos a investigación del humor, circa 2006.

¿Cuál es la gracia?

El humor es tan importante en la aventura humana, que es extraño que, hasta hace poco, la ciencia le haya prestado poca atención; en su lugar, se ha inclinado por asuntos más urgentes, como el calentamiento global, los asteroides que amenazan a la Tierra y los peligros de las grasas trans en las galletas de las Niñas Exploradoras. “Nadie se toma el humor en serio”, bromea el Dr. Ed Dunkelblau, psicólogo, asesor de humor y ex presidente de la Asociación para el Humor Terapéutico y Aplicado. Pero, a pesar de la consternación ocasional de colegas más formales, Allman y otros científicos avanzan a grandes pasos, analizando mentes y cerebros para hallar nuestra vena humorística.

Y la están encontrando, al fondo de nuestra materia gris. Resulta que el humor es una experiencia del cerebro en pleno y que existen redes cerebrales ― o “músculos del humor” ― que transmiten señales con eficiencia para que comprendamos una broma. No se necesitan muchos de esos músculos para reír por una bufonada sencilla, como cuando Moe le pica el ojo a Curly, en Los tres chiflados. Pero el humor complejo, como el de las historietas, las bromas y las historias graciosas de Selecciones, pone a trabajar una mayor parte del cerebro.

Hoy en día, con herramientas de neurociencia (IRM, Tomografía por Emisión de Positrones y estadísticas) y de psicología (cuestionarios, alumnos de psicología y más estadísticas), investigadores como Allman están analizando cómo determinan si algo es gracioso los músculos del humor y de qué forma se beneficiarían nuestras mentes si los ejercitáramos. Nadie ha dicho que dosis regulares de bromas o de películas de Adam Sandler nos hagan calificar para Mensa, pero cada vez más estudios sugieren que el humor afina la mente, nos ayuda a aprender y nos mantiene mentalmente relajados, ágiles y creativos.

 
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Ultima modificación: 29-04-13  a las  19:56