En la vida todo es cuestión de decisión

 

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Usted puede decidir leer este artículo o no. También yo tuve que tomar la decisión de escribirlo.
 

Y podría haber sido que no lo hubiera hecho.

Usted puede decidir comer carne asada o hamburguesa. Ir a cine o al teatro. Leer tal o cual revista. Comprar vino, ron o whisky. Estudiar diseño o mercadeo. Dormir todo el día o madrugar a trabajar.

Pero siempre tiene que decidir algo. A los que NO deciden, les empuja la vida. No saben porqué quieren tal hombre o tal mujer; simplemente se casaron con él o ella. No saben porqué estudiaron arquitectura, si lo que les gustaba era medicina. Se preguntan todavía porqué se fueron a vivir tan lejos de su casa, si les hace tanta falta la mamá. Dudan cuando les preguntan porqué resultaron embarazadas a los 16 años, de aquellos muchachos que no volvieron a ver. Piensan que la vida les debe todo, que Dios no les puede abandonar y que la suerte les tiene que sonreír.

Quienes no toman decisiones no imprimen nunca sus huellas ni en la arena ni en el lodo, ni en ningún otro material. Pero hay otros que lo hacen por ellos. Son otros los timoneles de sus vidas: El muchacho que induce a otro a fumar; el joven que decide que su novia tiene que abortar; el papá que decide que su hija se casará con determinado hombre; el niño que manda su compañero a realizar una fechoría en el salón de clase; el patrón que manipula a empleados para que digan o hagan lo que va en contra de su moral, creencias o sentimientos. Todos ellos toman decisiones en lugar de otros, simplemente porque los interesados NO deciden o No pueden decidir.

Decidir es uno de los aprendizajes más importantes de todo ser humano, ya que permite adquirir responsabilidad y sano juicio. Cuando decide, recibe los efectos de esta decisión buena o mala y tiene que hacer frente a lo que pueda pasar a raíz de su opción (tiene que responsabilizarse). La experiencia adquirida con los resultados del cúmulo de sus decisiones lo capacita para acertar cada vez más en las alternativas venideras.

En los negocios es imperativo TOMAR DECISIONES. Esto marca la diferencia entre el empresario y sus empleados: todas las decisiones difíciles y trascendentales le corresponden al patrón. Es por eso que está en la conducción de su negocio. Debe dirigir la empresa hacia las metas propuestas, así como velar por la salud financiera, comercial y humana de su actividad.

Aunque el empresario disponga de cientos de datos estadísticos, otras informaciones y encuestas, habrá situaciones en las que tendrá que decidir algo a riesgo de equivocarse, pero entre más pronto lo haga, mejor será. Pues las mejores oportunidades no suelen llegar dos veces. Puesto que el mundo cambia tan rápidamente, la persona que no teme decidir siempre tendrá una ventaja competitiva.

¡Decídete ya! Termina esa relación que te amarga su vida… Cambia de rutina… Practica un deporte… Tómate unas vacaciones… Pon en ejecución tus ideas para el montaje de esa pequeña industria… Matricúlate hoy mismo en ese curso que te conviene. No dejes para mañana lo que puedes perdonar hoy.

Los hombres de acción usan las equivocaciones para corregir el rumbo y triunfar. Los indecisos toman las equivocaciones como excusa para justificar sus fracasos.

Escrito original por JBC en el periódico FLASH de Medellín, agosto 11 2004.

Adaptado por Aurelio Mejía, Colombia

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Ultima modificación: 28-04-13  a las  12:17