Automotivación: tarea personal para lograr metas

 

En algún momento de la vida nos enfrentamos a sinsabores que repercuten en nuestra vida personal y laboral. Parece que nada tiene sentido y el malestar se apropia de nuestro ser; sin embargo, contamos con una valiosa herramienta que nos ayuda a salir a flote: la automotivación 
 
Por: Karina Galarza Vàsquez. 

 

Quizá en alguna o más de una ocasión has sentido que tu carrera profesional se ha estancado. Que tu trabajo no es bien remunerado ni reconocido, y hasta te resulta monótono. En efecto, el terrible fantasma de la desmotivación anda rondando tu vida y amenaza con sumirte en la desventura. No te preocupes de más, a todas nos ha pasado y en verdad es una experiencia poco grata, pero lo mejor de todo es que tiene solución.

En este contexto adquiere relevancia el concepto de automotivación, el cual puede definirse como una necesidad o un deseo que queremos satisfacer y para conseguirlo llevamos a cabo una acción.

“Es importante tener presente que la motivación es un impulso que sentimos todos los seres humanos para realizar algo. Y precisamente las motivaciones tienen como base una necesidad y la percepción de posibilidad. De ahí se pasa al terreno de la automotivación, es decir, a la capacidad que tiene una persona para plantearse objetivos e implementar acciones que le permitan alcanzar su meta”, explica el doctor Marco Eduardo Murueta Reyes, presidente de la Asociación Mexicana de Alternativas en Psicología (Amapsi).

La automotivación también es la capacidad que tenemos para no desfallecer ante el logro de una meta, así lo considera la licenciada Elsa Cruz-Prieto Pérez, coordinadora del Programa de Psicología y Calidad de Vida en la División de Educación Continua de la Facultad de Psicología de la UNAM. Y agrega que dicha capacidad implica orientarse al logro de un resultado, creatividad, iniciativa, optimismo, fe y confianza en uno mismo y en el mundo, así como constancia y perseverancia en ver los obstáculos como retos.

¿Conoces tus necesidades?

Cabe destacar que la automotivación tiene niveles bien definidos. El más bajo está representado por las personas que no desean ni saben lo que quieren y viven reaccionando ante presiones y coerciones. En el nivel medio se tienen aspiraciones, pero no se actúa. Y en el eslabón más alto se tienen deseos estructurados, se plantean metas y se trabaja por alcanzarlas.

Ahora que ya tienes una idea más amplia sobre la automotivación, pasemos al siguiente punto: las necesidades. Es fundamental conocerlas para poder plantear nuestros planes de acción y buscar las herramientas que permitirán realizarlos. De acuerdo con el psicólogo estadunidense Abraham Maslow tenemos necesidades básicas (fisiológicas y de seguridad) y necesidades sociales (aceptación, reconocimiento y autorrealización). Y precisamente las necesidades sociales son las que están involucradas en los ámbitos laborales.

El entorno: a favor o en contra

Sin duda alguna, el ambiente en el que nos desarrollamos ejerce gran influencia en la motivación si toca algunas de nuestras necesidades. “Esto se debe a que la automotivación se fundamenta en las necesidades profundas de la gente y puede ser que el entorno esté en concordancia con mis necesidades o no”, señala la licenciada Elsa Cruz-Prieto Pérez. Por ejemplo, si me interesa obtener logros en mi trabajo y mi jefe o jefa no me reconoce y tampoco me asigna tareas retadoras, interesantes ni estimulantes, a lo mejor no voy a estar muy motivada para cumplir.

Y soy una persona a la que le gustan los logros y los retos, desempeñar actividades interesantes donde pueda explotar toda mi creatividad, y para buena suerte tengo un jefe que siempre me estimula con labores nuevas y retadoras, voy a estar más motivada y comprometida con mi trabajo.

Fracaso no, aprendizaje sí

Siempre se atravesarán piedras en nuestro camino, ni modo, no podemos evitarlas. Aquí lo importante es saber esquivarlas, o bien obtener un aprendizaje. “Es preciso tener la idea de que ningún esfuerzo es inútil, pues por lo menos te enseña a que ése no era el camino. Todos nos caemos y levantamos y entre más veces nos hayamos levantado, más automotivados estaremos”, advierte el doctor Murueta Reyes.

¿Qué sucede? Es común que al enfrentar un fracaso mucha gente se tire al peor de los dramas y lo viva como una tragedia griega. “Ello te baja la energía, quita la confianza y baja la autoestima. Pero si entiendo que fue una experiencia dolorosa y desagradable, y al mismo tiempo me doy la oportunidad de comprender lo que estuvo mal o lo que me faltó o sobró obtengo un valioso aprendizaje. Aprendo a conocerme y probarme, a lo mejor estaba instalada en la soberbia y eso me pone los pies en la tierra y me dice: ‘bájale, no eres la non plus ultra’, explica la especialista de la UNAM.

A lo mejor tengo que ser más humilde o más clara de mis posibilidades, de mis tiempos, de mi gente. Por eso los fracasos son retos, decía Tomás Alva Edison, quien antes de crear la bombilla eléctrica experimentó con alrededor de mil materiales y alguien le dijo “tuviste 999 fracasos”, a lo que él respondió, “tuve 999 intentos hasta que logré mi objetivo”. Gran diferencia, ¿no crees?

“La forma en que uno toma el fracaso depende de toda una historia de aprendizajes, creencias, de lo que nos dijeron que éramos o que no podíamos. Básicamente la historia de vida, los valores que nos transmitieron en casa, las creencias, la autoestima, el tipo de educación que nos dieron, el tipo de escuelas a las que asistimos. A lo mejor nos dijeron que no éramos tan inteligentes, que no íbamos a poder terminar una carrera, que no íbamos a ser buenos profesionistas”, indica la licenciada Cruz-Prieto Pérez.

Si una persona es muy dependiente del medio externo la situación se complica cuando los superiores no la reconocen y sólo la descalifican, se genera un bloqueo, indica el directivo de Amapsi. “Ser dependiente o no del entorno se asocia con la autoestima y el autoconcepto de cada persona. Por otra parte, debemos cuidar la proporción de éxito-fracaso para mantener la motivación; podríamos decir que cuando prevalece el fracaso la gente cae en la desmotivación, cuando prevalece el éxito la gente cae en una automotivación. Por lo menos hay que tener de un 60 a un 90 por ciento de éxito y entre un 40 y 10 por ciento de fracaso”.

Motivación y compromiso

La motivación no viene sola, siempre está acompañada de su más fiel compañero: el compromiso. Si me gustan cierto tipo de actividades y precisamente me las asignan, estaré mucho más comprometida porque ello me genera bienestar. En caso contrario, sólo cumpliré por cumplir, claro, lo suficiente para que no me remuevan.

“Sin embargo, la motivación es una responsabilidad personal. Yo no puedo decir que porque mi jefe es una persona insensible o no me da cosas es que no produzco más o no soy mejor laboralmente, eso no se vale. Lo que sí puedo hacer al tener un entorno que no satisface mis necesidades es buscar la manera más creativa de realizar mis labores, una que me satisfaga”, aconseja la licenciada Cruz-Prieto Pérez.

Por otra parte, el enfoque que tenemos de nosotros siempre estará presente. Para el doctor Murueta Reyes van a prevalecer las partes más básicas cuando estás más disociado amorosamente. Y van a prevalecer las más altas, incluyendo la autorrealización, cuando hay más vínculo afectivo, así tienes mayor compromiso con otras personas.

Rompe tus límites

Hay una teoría metafórica que hace referencia a los escalones. Si te demuestras que subiste uno tratas de subir más escalones. Si ya subiste más te surge el deseo de subir una escalera, si ya subiste una escalera entonces puedes sentir las ganas de subir un edificio pequeño. Si lo subiste puedes tener las ganas de subir un edificio grande y si ya subiste un edificio grande, ya no tienes límite.

“Lo importante es que la chispa motivacional viene del primer éxito trascendental y entonces, poco a poco, vas planteándote posibilidades mayores. Lo que hacemos los psicólogos y los terapeutas es ayudarle al paciente a que sienta el éxito del primer escalón”, señala el presidente de Amapsi.

Si soy colaboradora de una empresa tengo que crear mi propio ambiente. Quizá no tenga la autoridad de influir o de decidir sobre las políticas de la empresa y en las tareas asignadas, pero sí me es posible rodearme de la mejor gente. Al mismo tiempo, no debo permitir que la negatividad de otras personas me influya o me quite energía.

¿Qué se necesita? “Hay que tener conocimiento de nuestras emociones, de cómo somos, qué necesitamos y qué deseamos. Esto es muy importante porque a veces uno no está muy claro de qué necesita y qué desea, lo cual es parte de la inteligencia emocional”, recomienda la psicóloga.

Impulsa a tu equipo
Un buen líder conoce a su gente y promueve acciones que se correlacionen con las necesidades de su gente, así es como mejor puede motivarlas, habrá a quien le motive el ingreso económico, pertenecer a un equipo de expertos, placer por realizar bien su trabajo, etcétera.

“Si soy jefa debo tener una buena comunicación con mi gente, me intereso por ellos y los conozco. Si soy una buena líder creo ambientes de trabajo, tareas y políticas adecuadas a las necesidades de mis personas, no de la gente en general sino de las personas”, indica la coordinadora del Programa de Psicología y Calidad de Vida.

El doctor Murueta Reyes considera que un jefe no debe ser un detector de talento, sino un impulsor de la mente. “Se debiera captar el perfil de cada persona y en qué áreas está mejor, ahí se le debe ubicar, impulsarlo, para que realice lo que se le facilita y le puede salir mejor. Entonces, cuando tiene éxito lo felicitas, lo reconoces y crece. En cambio, si lo pones en un área donde no tiene talentos o es un escalón demasiado grande lo vas a hacer fracasar”.

En conclusión podemos decir que toda empresa debiera ser impulsora de impulsora de talentos. Una empresa en la que también florezcan las personas que la integran, y así acabar con la figura de que una sola persona domina, tiene todas las ganancias y somete a los demás, quienes están inconformes pero se aguantan. Así, en lugar de flojera, accidentes, descuido y chismes habrá un crecimiento sostenido. 
 

 
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Ultima modificación: 28-04-13  a las  11:26