De las emociones positivas

 

Las emociones positivas, además de alargar nuestras vidas, pueden contribuir a mejorar nuestro bienestar cotidiano, tanto físico como mental

Extraído del libro: Cómo potenciar tus emociones positivas 
de Tom Rath y Donald O. Clifton

 

Un estudio realizado entre licenciados de la Universidad de Harvard puso de manifiesto que la forma con la que estos jóvenes narraban hechos negativos –de manera optimista o pesimista– podía servir para predecir la diferente evolución de su salud una décadas más tarde. Dicho de una manera concreta, “el optimismo en la fase inicial de la vida anticipaba una buena salud más tarde”.

Otros estudios sugieren que el optimismo protege contra el resfriado o acorta su duración. A partir de análisis de sangre se determinó que los optimistas tienen más celulas T4, o “colaboradoras”, que luchan contra las infecciones. Se ha constatado también que por lo general los optimistas realizan menos de una visita al médico al año, mientras que los pesimistas llegan a una media de tres y media visitas. El aumento de sus emociones positivas puede llegar incluso a reducir sus gastos médicos.

Está claro que las emociones positivas tienen un efecto directo sobre nuestra salud física, pero ¿qué ocurre con nuestra salud mental y nuestras relaciones con los demás?. Barbara Fredickson, directora del Laboratorio de Emociones Positivas y Psicofisiología de la Universidad de Michigan, ha llevado a cabo una profunda investigación sobre este tema. Fredickson afirma: “Las emociones positivas no se limitan simplemente a comunicar bienestar. Las emociones positivas también ayudan a dar respuestas y aumentan el bienestar. Y no lo consiguen en el presente, en ese momento agradable, sino también a largo plazo… Las emociones positivas no son un lujo trivial, son también una necesidad crucial para un desarrollo óptimo”.

En efecto, Fredickson llega a la conclusión de que las emociones positivas:
Nos protegen y pueden contrarrestar los efectos de las emociones negativas.
Alimentan la flexibilidad y pueden transformar a las personas.
Amplían nuestra mente, y nos dan aliento para descubrir nuevas líneas de pensamiento o acción.
Rompen barreras raciales.
Crean recursos físicos, intelectuales, sociales y psicológicos duraderos que pueden actuar como “reservas” en tiempos difíciles.
Fomentan un funcionamiento óptimo en las organizaciones y los individuos.
Mejoran los resultados globales de un grupo (cuando los líderes expresan más emociones positivas).

Da la impresión que la ciencia apenas empieza a arañar la superficie de este tema. Después de siglos dedicados a la investigación de la enfermedad mental, los expertos por fin están estudiando y tratando de valorar el bienestar mental.

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Ultima modificación: 28-04-13  a las  11:24