El impacto del liderazgo emocional

 

Las investigaciones evidencian que el estado de ánimo de un líder impacta el estado de ánimo de las personas en general. Daniel Goleman, Richard Boyatzis quien estuvo a finales del año pasado en Venezuela y Annie McKee, publicaron recientemente su extraordinaria investigación “Primal Leadership” (Liderazgo de lo Primero), en la prestigiosa revista norteamericana Harvard Business Review de Diciembre de 2001.

Alfredo C. Ángel

 

Este hallazgo es crucialmente importante para Venezuela, ya que durante años se ha creído que no importa mucho el estado de ánimo del líder, porque éste no influye directamente en el desempeño de las personas. Tradicionalmente, se ha dicho que lo importante en un líder es que sea inspirador, que sea proactivo, competente y capaz para asegurar resultados, más allá de si el líder se comporta como un ignorante, o como un patán, o si tiene mal carácter, o si se pone bravo hasta porque sale el sol, o si su tono de voz es normalmente agresivo y parece que no estuviera hablando sino atacando, o si el líder es de los que con su conducta hace que su personal se pregunte: “¿de qué humor vendrá el hombre hoy?”.

Estos investigadores han descubierto que, el cerebro límbico de las personas(cerebro que controla las emociones y los estados de ánimo), opera a través de conexiones circulares abiertas y permeables al entorno (open-loop limbic system). Esto es lo que permite por ejemplo, que un niño o adolescente en problemas se sienta inmediatamente confortado por la madre, cuando ésta se acerca en su ayuda. De igual manera ocurre, cuando una persona confronta algún problema en su trabajo o en su vida privada y otra u otras se le acercan a apoyarla. Las investigaciones evidencian que las personas que tienden a experimentar estrés con facilidad pero que tienen muy pocas relaciones sociales nutritivas, han arrojado un porcentaje muy alto de muerte en comparación con personas también con problemas de estrés, pero con muchas relaciones sociales productivas. Se ha demostrado que estas acciones positivas externas que inician las personas en favor de otras, no sólo disminuyen la presión sanguínea del sujeto, sino que además desaceleran la secreción de ácidos grasos que bloquean las arterias. Esta suerte de interconexión abierta entre las personas que impacta la salud individual, ha sido denominada por los científicos regulación límbica interpersonal (interpersonal limbic regulation): es el efecto que logran el discurso y las acciones del sujeto A sobre el sujeto B, al trasmitir signos conductuales que alteran positiva o negativamente el nivel de hormonas segregadas por el cerebro, la función cardiovascular, los ritmos de sueño y el sistema inmunológico del sujeto B. Así es como el jefe, el líder, el maestro, el cura, papá, o el Presidente de la República afectan positiva o negativamente el estado de ánimo de sus seguidores.

La regulación límbica interpersonal (RLI) ocurre de la misma manera en las oficinas, las juntas directivas, las plantas industriales, los talleres artesanales, en los partidos políticos, en la familia, la comunidad y en la sociedad. Es decir, si el estado de ánimo, la conducta y el comportamiento del jefe de la oficina, del cura, del maestro, de papá, o mamá, o del Presidente de la República o los Alcaldes, es un estado de ánimo que evidencia un comportamiento irritable, agresivo, verbalmente cargado de términos descalificadores, o se molesta con facilidad, tiende a la amenaza permanente, a la intolerancia y a la división de sus equipos, de sus familias, de sus alumnos en clase, o de sus ciudadanos, entonces este comportamiento permanente activa la regulación límbica interpersonal, haciendo que el jefe, el líder, el maestro, el cura, el Alcalde, el padre de familia o el Presidente de la República transmita ese estado de ánimo improductivo y desintegrador a todo su equipo, sea éste la familia, la empresa o la sociedad en general.

 
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Ultima modificación: 28-04-13  a las  11:06