Cuan poderosa es la risa.

 

Por: Silvia Helena Cardoso

Piense en la última vez que usted se ha reído. ¿Fue debido a alguna situación graciosa? ¿O por alguna broma? ¿O por algún chiste que ha visto en televisión? O quizás por ninguna de estas razones. Muy probablemente no hubo ninguna razón especial y usted ha reído o sonreído al saludar alguien, mientras charlaba con los amigos o mientras jugaba con otra persona. La risa es universal en la especie humana y es uno de nuestros actos más comunes. 

 

Nos reímos muchas veces al día y en situaciones extraordinariamente diversas, pero no lo percibimos, porque raramente podemos controlar de forma conciente nuestra risa.

Como prueba de esto, el neurobiólogo Robert Provine, al observar 1200 conversaciones en locales públicos como centros de compra, aulas, bares, calles, etc, descubrió que el 80% de nuestra risa no tiene nada que ver con el humor. Nos reímos esencialmente en situaciones sociales y, generalmente, en momentos de felicidad, placer y juego, pero sabemos que se trata de mucho más que una manifestación de alegría.

La risa también suaviza las situaciones violentas y de hostilidad (repare en como utilizamos la risa cuando hay que romper el hielo entre desconocidos o necesitamos decir “no” a alguien). Frecuentemente nos reímos cuando nos disculpamos. La risa desarma a las personas, les acerca y facilita el comportamiento amistoso.
Todo esto indica que la risa es un elemento importante de nuestra biología comportamental humana. Parece haber sido seleccionada por la evolución como un dispositivo importante para la supervivencia. Entender la risa significa comprender nuestras raíces sociales y biológicas y perfeccionar nuestras relaciones sociales.

¿Por que nos reímos?

La risa, como cualquier otro comportamiento emocional, y en esto no es una excepción, posee una función: la comunicación. Es un mensaje que enviamos a los demás dándoles a conocer nuestra disposición a jugar, a conectar con ellos, a querer ser felices y hacerles felices, a mostrarles que somos pacíficos.
Los seres humanos necesitamos estructuras sociales para vivir bien y, por lo tanto, necesitamos tener relaciones pacíficas con las personas de nuestro alrededor. La risa promueve efectos positivos en nuestros contactos y relaciones sociales.

Se puede profundizar más en la función social de la risa. Diversos estudios han señalado que los individuos socialmente dominantes (como jefes ejecutivos o tribales) utilizan la risa para controlar sus subordinados. Cuando el jefe se ríe, los subordinados también ríen. ¿Es entonces la risa una forma de expresar poder? Según el filósofo John Moreall, los jefes controlan el clima emocional del grupo.

Necesitamos de las risas y de nuestros juegos para relacionarnos con los individuos que conforman el grupo social en el cual nos encontramos y también para aliviar las tensiones sociales del día a día. La risa, las cosquillas y los juegos se encuentran entrelazados de una forma bastante compleja y son unas de nuestras primeras experiencias en la vida.

¿Aprendemos a reír, desde muy pequeños, principalmente con nuestros padres? Tendemos a pensar que un bebé podría estar riéndose por imitación, pero las evidencias apuntan a que la risa posee una base innata, pre-programada. Estudios con ciegos, sordos y mudos congénitos, por ejemplo, han probado que eran capaces de reír y sonreír, incluso sin la posibilidad de imitar a otras personas. Recientemente se ha observado la risa en niños ciegos congénitos y verificamos que se ríen como cualquier niño normal y por los mismo motivos, o sea, por juegos, cosquillas, al escuchar canciones alegres, etc.


¿Se ríen los animales?

Si la risa es innata, deben existir evidencias en el registro evolutivo. Cuando observamos los primates más cercanos a los humanos, nos damos cuenta de que la risa no es propiedad única de los humanos. Los antropoides (chimpancés, gorilas y orangutanes) abren sus bocas, exponen sus dientes, retraen los borde de la boca y emiten vocalizaciones altas y repetitivas, no iguales a las risas humanas, pero sí sonidos similares a aullidos. No es un hecho sorprendente, porque los humanos somos sólo una de las especies sociales y no existen razones por las cuales deberíamos detentar el monopolio de la risa como herramienta social.

La risa puede haber aparecido en la evolución antes incluso de que los primates aparecieran en escena. Las ratas, cuando juegan con sus compañeras, emiten vocalizaciones que se interpretan como risa. Estudios realizados por el neurobiólogo americano Jaak Panksepp han demostrado que las ratas emiten vocalizaciones ultrasónicas durante el comportamiento de jugar y rodar por el suelo. Pansepp sugiere que las ratas y primates, especialmente los jóvenes, utilizan la risa para distinguir interacciones físicas amenazadoras. Al observar los cachorros rodar por el suelo con otros, enseñando los dientes y amenazando con morder y perseguir al compañero, nosotros claramente lo interpretamos como una lucha simulada; para los animales, son estas vocalizaciones súbitas las que indican a sus compañeros que la lucha no es seria. La incapacidad de un cachorro de vocalizar debida a un daño cerebral puede resultar en una lucha de verdad.

De manera similar, niños de todas las edades y en muchas culturas, y también padres e hijos, se entretienen con juegos de dar vueltas por el suelo, golpearse, pero siempre acompañados de la risa.
La importancia de la risa y de los juegos

Algunos científicos afirman que los juegos son parte esencial de la formación del carácter. Cuando jugamos, simulamos y desarrollamos las mismas situaciones cotidianas que viviremos más tarde durante la vida adulta. En otras palabras, los juegos físicos vitales y precoces nos enseñan el autocontrol y el comportamiento social que necesitaremos en la vida adulta. Eso ocurre, por ejemplo, cuando nosotros aprendemos descubrimos la risa para indicar que un juego agresivo es sólo un juego. Como consecuencia, se forman vínculos emocionales positivos.
La risa es una buena medicina

La risa está asociada no solamente con el alivio de la tensión sino también con la expresión de emociones positivas. Ésta puede ser la base para la expresión mundialmente conocida de que “la risa es una buena medicina”. Varias o diversas o un gran número de investigaciones científicas han demostrado que esto es así. La risa y el buen humor disminuyen el estrés y la ansiedad, refuerzan la inmunidad, relajan la tensión muscular y disminuyen el dolor. La moderna medicina empieza a sacar partido de estos efectos positivos o tener en cuenta estos efectos positivos : los niños hospitalizados que tienen la posibilidad de ver payasos jugando permanecen menos tiempo en los hospitales, en comparación con aquellos que no los ven.

La risa inicia una serie de reacciones fisiológicas. En primer lugar, activa el sistema cardiovascular, de forma que la presión cardiaca y arterial aumentan con la dilatación de las arterias. Se producen también contracciones fuertes y repetidas de los músculos de la pared toráxica, abdomen y diafragma que aumentan el flujo sanguíneo hacia los órganos. La respiración forzada (el já já há de la risa) eleva el flujo de oxígeno en la sangre. La tensión muscular disminuye y podemos perder de forma temporal el control de nuestros miembros. Las personas que sufren de rabia crónica poseen alta incidencia de presión sanguínea elevada, niveles más altos de colesterol y ataques cardíacos. Mientras que la rabia, la depresión y la frustración perturban o alteran la función de muchos sistemas fisiológicos, incluyendo el sistema inmune, la risa ayuda a estos sistemas a funcionar mejor. Por ejemplo la risa ayuda a aumentar el número de células T en la sangre, que combaten las infecciones. La risa también puede provocar cambios hormonales benéficos. Los científicos especulan con la posibilidad que la risa libere transmisores neuroquímicos llamados endorfinas, que reducen la sensibilidad al dolor y producen sensaciones de placer y bienestar.

Un mundo mejor con la risa

La risa y el juego son elementos vitales en nuestro repertorio de comportamientos. El Dr. Panksepp lo resume con sabiduría y belleza:
La risa y el juego fertilizan no sólo el cerebro, sino también el espíritu humano. Son sistemas que nos permiten ser bromistas, construir relaciones sociales estables y mantener unidas criaturas que hacen cosas correctas en el mundo. Si otras personas están relacionando de manera positiva con nosotros y nosotros respetamos como se sienten, entonces creo que tenemos un mundo mejor. Y la risa y el juego forman parte de ello”.

Más información
Our Ancient Laughing Brain - Revista Cerebrum (Volume 2, N.4: Fall 2000).
http://www.dana.org/books/press/cerebrum/fall00/

 
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Ultima modificación: 26-04-13  a las  19:37